Sumo

El sumo es un deporte de combate entre gigantes. Es mucho más que un evento deportivo, ya que refleja una filosofía de vida y una liturgia ancestral, única en el mundo. Conseguir entradas de sumo para sumergirse en este espectáculo incomparable supone, sin duda, una experiencia memorable.

Lucha libre entre colosos

El sumo es una tradición japonesa con más de dos mil años de historia. Se trata de un formato de lucha libre en el que ambos contricantes, conocidos como rikishi, intentan vencer a su oponente dentro de una pequeña área circular. Hoy en día continúa siendo el deporte nacional de Japón, y concita la atención de un público cada vez más internacionalizado. Las entradas de sumo permiten adentrarse en rituales, experiencias y vivencias bimilenarias, plenas de interés, emoción y carisma.

Los luchadores de sumo son auténticos titanes. Por lo general, aunque no siempre, se trata de hombres enormes, inmensos, que han asumido una forma de vida que va mucho más allá del dojos(el ring circular sobre el que compiten), ya que asumen dietas hipercalóricas, pautas de comportamiento y tradiciones de origen sintoísta durante toda su vida. Uno de estos ritos, extraño y anormal en nuestros tiempos, es la imposibilidad de que las mujeres practiquen esta disciplina. De hecho, es el único deporte que solo puede ser practicado por hombres. Las entradas de sumo dan derecho a presenciar series de combates que, por lo general, no suelen durar más de uno o dos minutos. Sin embargo, los prolegómenos y la liturgia propia que se lleva a cabo convierten estos enfrentamientos en acontecimientos hipnóticos de los que resulta imposible retirar la vista.

La belleza ancestral del sumo

Tradicionalmente, y como no podía ser de otra manera, los japoneses han dominado los campeonatos de sumo. Futubayama se impuso en este deporte desde 1936 a 1944, hasta convertirse en un auténtico referente para todos los luchadores nipones posteriores. Nombres como los de la saga familiar Wakanohana, Kashiwado, Konishiki, el del bajito Mainoumi o el del ipmpresionante Takatoriki, de 147 kilos de humanidad, han sido algunos de los campeones japoneses más afamados. Sin embargo, recientemente el mongol Yokozuna Hakuho puso patas arriba el sumo nipón al vencer durante siete años consecutivos todos sus combates.

Más allá de la emoción de los enfrentamientos de este deporte, es el único combate en el que los luchadores pueden tener distintos pesos, los poseedores de entradas de sumo disfrutan sobre todo con la belleza ritual de los grandes torneos de sumo, conocidos como hon-basho, los cuales se celebran en los meses impares (6 veces al año) y en periodos de 15 días consecutivos. Tokyo, Osaka, Nagoya y Fukuoka son las capitales japonesas en las que se disfrutan.


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