Programas de TV

Participar como público en un programa de televisión resulta completamente diferente a ver ese mismo espacio desde el salón de casa. Permite descubrir cómo se trabaja, cómo se comportan y cómo son sus presentadores, colaboradores y profesionales, al tiempo que se disfruta de una experiencia magnífica que queda grabada en la memoria de manera permanente.

Al menos, una vez en la vida

Quien nunca ha presenciado cómo se realiza un producto televisivo, no debería esperar más para conseguir sus entradas de programas de TV y sumergirse en esta experiencia incomparable. En muchos casos es posible presenciar cómo se graban, o se emiten en directo, estos espacios de televisión. Y, desde luego, las sensaciones que se viven cuando se acude a ellos como público son ciertamente estimulantes. En primer lugar, se descubre que por muy importantes y famosos que sean los colaboradores y presentadores de un espacio, cualquier producto de televisión es el resultado de un esmerado y bien coordinado trabajo en equipo. Desde realización, el director va dando indicaciones a sus integrantes: avisa al presentador para que dé paso a una u otra sección, para que se ciña al texto del teleprompter o meta más cizaña en su entrevista al invitado. Además, indica a los cámaras qué planos deben tomar y a los maquilladores y peluqueros cuándo deben intervenir, en las pausas, para compensar los brillos, los cercos de sudor o los detalles inapropiados en los participantes telegénicos.

Un espectáculo para aprender y disfrutar

Evidentemente, cuando se consiguen entradas de los programas de TV favoritos el espectador disfruta doblemente. En primer lugar, porque ese espacio, magazine, serie o programa posee un argumento, un estilo y un planteamiento que, por sí mismo, le encanta. Conocer personalmente al presentador al que se admira, a la colaboradora a la que se idolatra o a esa celebridad que tantas veces se ha seguido en los periódicos posee un grado elevado de emoción y atractivo. Mientras el programa se graba o se emite, además, el público asiste a lo que ocurre y, en muchas ocasiones, participa en su desarrollo. No sería la primera vez que un espectador, en el plató, consigue su minuto de gloria televisivo e interactúa de algún modo con sus famosos favoritos. Pero, además, ese universo interno que es la televisión, esos procesos de trabajo que permiten dar vida a la realidad -o la ficción- que penetra en los hogares a través de la pequeña pantalla, constituyen un importante aprendizaje y una viva experiencia para todos los públicos. Desmitificar a los profesionales del medio, descubrir que, antes que estrellas son personas, y conocer desde dentro cómo se trabaja en este sector resulta ciertamente interesante para todos los públicos. Y, además, los presentes suelen divertirse mucho.


Utilizamos cookies para mejorar nuestros servicios web. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información sobre Política de Cookies aquí.