Giselle

El ballet es una expresión artística cuyo origen se remonta a la época del Renacimiento Italiano, en el siglo XV aproximadamente. Como es de imaginar, tuvo una evolución gradual hasta alcanzar la elegancia y refinamiento del que podemos disfrutar hoy. Dentro del ballet clásico, Giselle tiene un lugar especial. La preferencia de esta obra se debe a su argumento romántico, a la calidad de su música, fiel a los ideales de su época, y a la maestría de las bailarinas que durante más de siglo y medio la han interpretado. Las entradas Giselle son una excelente oportunidad de ver brillar en el escenario a los mejores bailarines contemporáneos ejecutando un ballet excepcional.

Giselle, la joya del Ballet Romántico

En 1713 el monarca francés Luis XIV crea la primera academia de ballet del mundo, la École de danse de l’Académie Royale de Musique. Reconocida como Escuela de Ballet de la Ópera de París, es la institución más antigua dedicada a la enseñanza de este género danzario y mantiene en la actualidad el más alto nivel de excelencia. En esta institución fue estrenada en 1841 Giselle, una obra fundamental de la danza clásica. La música fue compuesta por Adolphe Adam; la coreografía por Jean Coralli y Jules Perrot; y el libreto por Jules H. Vernoy y Theóphile Gautier. Concebida en dos actos, Giselle narra la desdicha de una joven que ama la danza y renuncia a todo por su amor, pero resulta traicionada por éste y cae presa de la locura y la muerte. Ha sido interpretada por las más reconocidas estrellas del ballet. En el papel protagónico, Giselle, se destacan las actuaciones de Anna Pávlova, Carla Fracci y Alicia Alonso. Interpretando a Albrechts son varios los nombres que merecen mención, pero será inolvidable el de Vaslav Nijinsky.

Un perfecto trabajo creativo en equipo

Cuando participamos de un espectáculo de ballet estamos ante el resultado de un exigente trabajo en equipo, donde confluyen las obras de artistas de diferentes manifestaciones. Quien piense que solo irá a disfrutar de la técnica de la danza debe prepararse para quedar deslumbrado por otras artes que también brillan en cada puesta en escena. Por ejemplo, el diseño de escenografía que suele ser de primerísimo nivel, así como el diseño de vestuarios, verdaderas joyas en movimiento sobre el escenario, dignas de ser conservadas y expuestas en los más importantes museos. Lo mismo ocurre con la música, orquestas con nivel de excelencia que interpretan en vivo música clásica. Las entradas Giselle nos abren las puertas hacia una confluencia maravillosa de expresiones artísticas. Es una oportunidad única de elevar nuestra espiritualidad y olvidar por un buen rato los problemas cotidianos para volver a sorprendernos con la belleza de la vida.


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