¿Qué significará esto para la UE?

Son muchas las promesas ya hechas sobre lo que puede pasar y lo que no si Reino Unido abandona la UE tras una votación para el Brexit (del inglés "British exit", "salida británica" en español) el próximo 23 de junio. Lo cierto es que es imposible saber exactamente cómo cambiarán las cosas hasta después de la votación.

Ya ha habido mucha especulación sobre lo que el Brexit podría significar para la economía, la inmigración y para las industrias de todo tipo, entre ellas la musical.

La BBC ha informado, por ejemplo, de que el Brexit podría tener un impacto enorme en el fútbol: más de 400 jugadores podrían perder su derecho a jugar en el Reino Unido.

El concepto de gira no se entiende sin una perspectiva internacional y cada vez son más los fans que viajan por todo el mundo para asistir a conciertos o festivales. En lo que va de 2016, los fans británicos son los segundo extranjeros que más entradas han comprado en Ticketbis para asistir a conciertos en España. También los españoles son fieles seguidores de los artistas ingleses y lideramos la compra de entradas de conciertos que se celebran en Reino Unido. ¿Qué impacto tendrá el Brexit en la industria musical?

Navegando por el espacio Schengen

Por el momento, ir de gira por Europa es relativamente sencillo para los músicos y esto es debido al espacio Schengen.

El espacio Schengen se compone de veintiséis países, tanto de dentro como fuera de la UE, que han abierto las fronteras entre ellos.

Esto significa que se puede entrar en el espacio por cualquier país y moverse libremente una vez dentro, sin tener que mostrar el pasaporte.

El Reino Unido ya se encuentra fuera del espacio Schengen, por lo que abandonar también la UE no afectaría realmente a la libre circulación de los músicos de gira por Europa si deciden continuar.

Solo dame el visado (pero por favor, no me tomes el pelo)

Los artistas que quieren actuar en el Reino Unido necesitan un permiso de trabajo y eso no cambiará si gana el Brexit. Sin embargo, por el momento, los grupos del Reino Unido no necesitan un visado de trabajo para tocar en un país de la UE ya que todos tenemos asegurado nuestro derecho a trabajar en cualquiera de estos países.

Si se produce la salida británica eso podría cambiar. Hacer una gira en Europa podría requerir de repente de un visado de trabajo para el espacio Schengen. Esto ya sucede en los EEUU y la carga administrativa añadida supone mucho más tiempo en el proceso y hace que sea necesaria una mayor planificación antes de poder ir.

Además, las bandas solamente podrán ir de gira si un promotor les hace una oferta para llevar a cabo el concierto y las trabas administrativas podrían hacer que los promotores europeos se lo piensen dos veces antes de dedicar su tiempo programar las actuaciones de artistas menores que no generen beneficios a gran escala.

Además de eso, un visado Schengen cuesta 60 € por persona aproximadamente (dependiendo de la tasa de cambio). En el hipotético caso de tener cuatro miembros del grupo, un conductor y un gerente de gira los visados supondrían un gasto adicional de 360€ en la gira. Esto no es nada para Beyoncé, pero podría hacer un agujero en el presupuesto de una joven banda de música indie que ya ha sufrido para grabar su LP.

¡El papeleo se acumula!

Los visados no son el único problema que puede surgir. Para organizar los diferentes conciertos de una gira se necesita un documento llamado carné que permite importar y después exportar los equipos sin tener que pagar impuestos sobre los mismos. Los grupos británicos en la UE no lo necesitan por el momento pero esto cambiará si la abandonan.

Esto supone una traba administrativa más, así como la intervención de más personas para comprobar el carné y los visados en cada país mientras los grupos están de gira, malgastando un tiempo valioso y también recursos que son necesarios para organizar un evento así.

Por el momento, podría decirse que la regulación de la UE es indiscutiblemente algo bueno para la industria de la música. Combina varios conjuntos de leyes en una sola norma, proporcionando un sólido marco legal; algo muy útil en áreas tales como los derechos de autor. Sin la UE, las actuaciones británicas perderían este respaldo legal.

La UE cubre las espaldas de las industrias creativas

La UE no solo ayuda al hacer que las leyes internacionales sean un poco más sencillas. Las industrias creativas de toda Europa tienen acceso a un fondo de casi 1.259 millones de euros.

Cualquier país puede solicitar financiación pero el Reino Unido tiene el doble de éxito que el resto de países cuando se trata de obtener recursos: el 46 % de las solicitudes británicas han obtenido aprobación. Si la salida británica se produce, perderán el acceso a estos fondos.

Los impuestos lo son todo - Tax Rules Everything Around Me

El Brexit podría suponer una gran revolución de las leyes fiscales y es muy sencillo que estos cambios acaben por afectar a la industria de la música. España es el sexto país que más música británica compró en 2015 más de un 12% de las ventas, según datos de BPI.

El precio de los discos y demás merchandising podría aumentar tanto para las personas que compran productos británicos desde Europa como para los propios consumidores de Reino Unido. Por el momento, están exentos de pagar el IVA ni los derechos de aduana sobre las importaciones y exportaciones de la UE. Si esta excención desaparece como consecuencia del Braxit aumentará el precio de los productos.

La comercialización de descargas digitales tiene unas reglas muy complicadas de IVA que se simplifican gracias al mecanismo del IVA Mini One Stop Shop (IVA MOSS). Esto significa que los artistas que venden descargas no tienen que registrarse para pagar IVA en todos los países de la UE. Los artistas británicos podrían perder este atajo fiscal.

Los impuestos sobre las ganancias derivadas de un concierto se deben pagar en el país en el que tuvo lugar la interpretación. Las tarifas varían ya por toda Europa pero: ¿Podría el Brexit significar un cambio más de tasas de impuestos?

Las especulaciones sobre el impacto del Brexit implican una gran cantidad de "qué pasaría si" en todas las áreas pero de lo que no hay duda es que la industria musical se verá afectada por su marcado carácter internacional.

Los viajes no cuestan nada (pero podrían costarlo en breve)

La asociación de agentes de viajes británicos (ABTA) ya ha advertido que el Brexit podría ser un desastre para la industria de los viajes, tanto para los turistas como para las empresas del sector. La reacción en cadena de los efectos para la industria de la música, donde los aficionados viajan como turistas y los grupos por negocios, podria ser significativa.

Por ejemplo, gracias a la pertenencia a la UE los países miembros se benefician de las regulaciones de espacios aéreos abiertos entre la UE y los Estados Unidos. Esto significa que los vuelos desde Europa a los EEUU son más baratos, más frecuentes y se pueden realizar desde muchos más destinos, tanto de salida como de llegada. Si se pierde esa ventaja afectará tanto a profesionales como a fans.

El libre acceso a los sistemas europeos de salud, la protección financiera, la libre circulación de mercancías, las limitaciones en los cargos de telefonía móvil y la compensación por retraso en los vuelos, son todos beneficios que se obtienen también con la adhesión a la UE.

¿Será UK país invitado en Eurovisión?

¿Preocupado de que el Brexit suponga otra retirada de una institución europea que aleje más a los británicos? Afortunadamente, una de las cosas que no cambiarán, se respalde o no el Brexit, es la elegibilidad de Reino Unido para el festival de Eurovisión.

Los concursantes de Eurovisión no tienen que ser necsariamente miembros de la UE, solo tienen que ser miembros de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), por lo que Reino Unido podría unirse a Israel y Bosnia y Herzegovina en la lista de miembros de la UER que no están en la UE.

Incluso si abandonasen la UER como consecuencia del Brexit (no es que nadie tenga interés en ello), no se quedarían fuera de Eurovisión para siempre ya que podrían ser país invitado como Australia en la última edición del concurso.

Como todos sabemos, las votaciones de Eurovisión son tanto una declaración política entre países como una valoración al mérito musical. No es que Reino Unido tenga un palmarés destacable pero previsiblemente una vez fuera de la UE será más que probable que los británicos ocupen las últimas posiciones en los próximos años.

Entonces: ¿Qué significará realmente?

Es imposible saberlo hasta que se haya votado y se formalicen nuevos acuerdos nuevos acuerdos. A estas alturas solo hay lugar para la especulación.

Lo que parece bastante probable es que el marco legal se volverá más complejo y que se podrían encarecer los viajes entre Reino Unido y los países de la UE. Organizar una gira musical será más difícil tanto para los artistas británicos como para aquellos europeos que quieran actuar en Reino Unido.

Los artistas más consolidados cuentan con el dinero y los recursos suficientes para superar posibles nuevos obstáculos. Serán las bandas de reciente creación las que sufrirán más las consecuencias ya que previsiblemente van a necesitar recursos adicionales para llevar su música a otro país.

Más tiempo para gestionar el papelo antes y durante la gira, más controloes en los diferentes traslados... Son nuevas trabas que se podrían sumar a una agenda ya normalmente apretada. La tarea de organizar una gira se vuelve más complicada y esto, como mínimo, no va a promover que aumenten las opciones de conseguirlo.

Las cosas probablemente no cambien mucho para los artistas europeos que quieran visitar Reino Unido. El país ya tiene acuerdos especiales, lo que significa que las normas son a día de hoy diferentes alli en comparación con otros países europeos.

Se verán afectadas aquellas pequeñas bandas que vayan de gira por Europa o que quieran participar en festivales internacionales para tener mayor exposición y lograr reconocimiento más allá de las fronteras de su país de origen. Y, por supuesto, podría aumentar el gasto de aquellos fans que quieran seguir a sus grupos favoritos de gira, ir a un festivales en otro país o simplemente comprar un disco.

Pasará mucho tiempo, incluso con la votación finalizada, hasta que se materialicen estos cambios en caso de que se produczca la salida. Pero sería poco realista pensar que no cambiaría nada.

Voto de rock

El referéndum se llevará a cabo el 23 de junio, una fecha que todos en la industria musical tenían ya señalada porque coincide con el festival de Glastonbury.

Esto supone que 135.000 personas estarán desconectadas de la realidad y disfrutando de la música en directo en el mismo día de la votación. Sacar a tantas personas fuera de la ecuación podría, sin duda, inclinar la balanza en un sentido u otro, especialmente si se consideran las fuertes inclinaciones políticas de Glastonbury.

Emily Eavis, hija del fundador del festival y actual organizadora, ha animando públicamente a los asistentes de Glastonbury a que se registren para votar por correo, ella no ha declarado sus intenciones de voto. Todo aquel que ha comprado una entrada también ha recibido un email de la organizacion con la información necesaria para gestionar el voto por correo. Glastonbury es, con diferencia, el mayor festival que entra en conflicto con el referéndum pero no es el único, tanto fuera como dentro del Reino Unido:

  • Bristol Summer Series Inglaterra
  • Glasgow Jazz Festival Escocia
  • Leigh Folk Festival Inglaterra
  • INmusic Croacia
  • Tinderbox Dinamarca
  • United Islands República Checa
  • Upton Jazz Festival Inglaterra
  • Down the Rabbit Hole Holanda
  • Exile Music Festival Inglaterra
  • FOLD Fest Inglaterra
  • Hurricane Festival Alemania
  • Sea Sessions Irlanda
  • Southside Festival Alemania
  • Paradise City Bélgica
  • Roskilde Dinamarca
  • Innovation in the Sun España
  • Hideout Festival Croacia
  • Open'er Festival Polonia
  • Volt Festival Hungría
  • Love International Croacia
  • Blissfields Inglaterra
  • Bravalla Suecia
  • Rock Werchter Bélgica

Como en cualquier referéndum lo más importante es conseguir que el mayor número de ciudadanos voten y expresen su opinión. El 23 de junio puede marcar un antes y un después en la historia del Reino Unido y de la Unión Europea y si la salida británica se produce son muchas las cosas que pueden cambiar.